Y así, entre pinceladas, nos contaron que este barrio siempre fue zona de oficios, de talleres familiares, de paredes que guardan secretos y procesos que no se han movido aunque el mundo sí. Y sí, afuera hay murales modernos, pero adentro…adentro el tiempo camina raro. Lento, bonito, de esos ritmos que te bajan las revoluciones sin pedir permiso. Pensé que la talavera era artesanía…ahora sé que es historia viva.