Nos señaló el mural y dijo: “Aquí en Real del Monte se jugó por primera vez fútbol en México.” Su voz tenía la fuerza de quien no solo cuenta una historia, sino que la guarda como un tesoro. Mientras ella hablaba, Mateo y yo nos dimos cuenta, que unos niños corrían detrás de un balón en la cancha más cercana, vimos cómo el vapor de su respiración se mezclaba con el clima y en ese momento pensé: “Aquí fue donde todo empezó, y sigue empezando cada día.”